La valoración de una residencia no puede reducirse a un precio por plaza o a una cifra estándar de mercado. Factores como el alquiler, la duración de los contratos, las inversiones necesarias y la situación del centro condicionan el valor real de la operación. El equilibrio entre todos estos elementos determina su viabilidad futura. Más que una cifra aislada, una residencia debe entenderse como un conjunto de variables interconectadas.